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MANUAL

DE ORDENANDOS,

§. PRIMERO.

DÉ LAS ORDENES EN GENERAL.

El pontifical romano en ta rúbrica de ordinibus confercndis recuerda las disposiciones de los sagrados cánones tocante á los informes que el respectivo obispo (i) (de acuerdo y con consejo de otros sacerdotes y varones prudentes instruidos en la divina ley y muy ejercitados en las funciones y ministerios eclesiásticos) debe tomar acerca de la persona edad linaje educacion costumbres doctrina y fé de los ordenandos: tiempos hora y lugar en que se han de celebrar las órdenes; y los demás requisitos para que un acto tan solemne y de suyo tan edificativo se celebre con tal decoro y regularidad que infunda verdadera

(i) Trident. Scss. i3 de Re£>

mente devocion al pueblo, en cuya presencia se

hace; y avive la fe y piedad de los mismos ordenandos sobre la dignidad del grado á que ascienden , y lo grave de las obligaciones que loman á su cargo. Preparados antes con los ejercicios espirituales de diez ó de mas días con la oracion y ayuno lectura y meditacion de libros santos, llegado el dia de las órdenes, á la hora señalada concurrirán todos á la iglesia catedral (ú otra designada para las órdenes) confesados (i) y en ayunas, abierta ya la corona del ta maño correspondiente al orden , y en la sacristía ú otro paraje conveniente dejarán con buen orden los manteos y toman la sobrepelliz ú ornamentos de su órden que habrán prevenido de antemano. El maestro de ceremonias los conduce y coloca en el lugar en que han de estar (2), mientras el prelado se viste los ornamentos pontificales en su trono ó asiento del

(1) Conviene haya preparado en la sacristía un confesor ó mas para reconciliar á los que lo pidieren.

(2) En los órdenes generales podrán situarse los tonsurados á la izquierda y los de menores á la derecha en el cenlro de la capilla ú oratorio: los snbdiáconos en línea arrimados á la pared al lado de la epístola, los diáconos idem al lado del evangelio: y los presbíteros al fin de frente hacia el altar; ó de otro modo segun el número de cada clase y el local lo exigiere. Cada uno cuando haya de acercarse al señor obispo cuidará partir constantemente de derecha í izquierda á recobrar su primera posicion.

lado de la epistola y comienza la misa hasta el último ivrie ele'íson. Entonces va con mitra al faldistorio (i) ó silla preparada delante del medio del altar: se sienta y el arcediano ó quien sus veces haga dice:

Accedant omnes qui ordinandi sunt. Acerquense todos los que están para ordenarse.

Llégansc todos: se colocan en forma circular 6 en línea ante el altar: se arrodillan á vista del señor obispo: se confirman los que no estuvieren confirmados: y luego por el secretario ú otro se les hace esta intimacion:

^5, El reverendísimo en Cristo Padre y Se*. Sor, el señor don N. por la gracia de Dios y «fe la santa sede apostólica (a) obispo de N. manefa bajo pena de excomunion é intima á todos y á cada Uno de los aquí presentes para recibir dr

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(l) Faldistorio: voz tomada de los siglos bárbaros ^ en talin sella y en griego tliothedrurn es tina silla grande con cubierta del color de los paramentos ú ornatos del altar. Al presente ya se usa sin cubierta sobrepuesta, vestido ó almohadillado el asiento respaldo y brazos de terciopelo carmesí ú otra tela de seda de cualquier color.

(a) "El arzobispo de Nicosia en Chipre en un sínodo de: ia5i fue el primero que se sabe usase de esta fórmula que despues han adoptado todos los obispos.

T. Tomuis. EceU DiscipU Part.t. /. i. c. 6o. n. i o. ¿enes , que ninguno de ellos, si por casualidad se hallare irregular ó de otra manera excomulgado á jure vel ab homine, entredicho suspenso espuria infame, ó de otra suerte prohibido é inhabilitado por derecho, ú oriundo de agena diócesi sin licencia ó dimisorias de su obispo, ó que no estuviese puesto en lista examinado aprobado y llamado por su nombre, se atreva en modo alguno acercarse á recibir los santos órdenes. Y que ninguno de los ordenados se marche hasta acabada la misa y recibida al fin de ella la bendicion pontifical."

Luego se retiran á su primer lugar, donde quedan alineados por clases con el orden en que estan en la lista; y se procede á la ordenacion como se irá diciendo.

DE LA PRIMA TONSURA CLERICAL. .. ..

^ No se dará la prima tonsura sino i los que hubieren recibido el sacramento de la confirmacion y estén instruidos en los rudimentos de la fe: que sepan leer y escribir y de quienes se conjeture con probabilidad que han elegido este género de vida no por fraude para huir del fuero secular, sino para prestar un fiel y mas cabal servicio á DSos.=La tonsura se confiere en las témporas y sábado santo en la misa de órdenes despues de los kyrics (i), el sábado antes de la dominica de pasion y en extra-témpora despues del Introito; pero se puede dar fuera de la misa en cualquier dia hora y lu— gar.=Estarán preparadas unas tijeras para cortar los cabellos de los que van á hacerse clérigos y una bandeja en que se recojan (2). Cada tonsurado llevará su sobrepelliz blanca de lino limpia y planchada (3) sobre el brazo izquierdo

(1) La misa para la colacion de las órdenes el sábado santo (aunque se celebren sin solemnidad en el oratorio doméstico) ha de comenzar por las profecías. S. R. C. 21 Mart, i744«=In Bergomensi. Cavalieri,

(a) Habíase introducido entre otros abusos en el siglo XI. exigir el obispo de los que habla de ordenar ciertas prestaciones no gratuitas como las tijeras para hacer las corúnas á los clérigos, las toballas para limpiar las manos y otras cosas: lo que prohibió el concilio Pictaviensc de 1100 can, 1, «Ut nema, in faciendis coronis forcipes vel manulergia exigat.»

(3) El vestido blanco de lino distintivo ahora de los ministros de la iglesia, lo fue tambien de los levitas de Israel y de los sacerdotes de la gentilidad, como de los de Isis dice Ovidio.=iVunc Dea lim'gerd colitur celeberrima turba. Melam, 1. 1. fab. XJJI,= La sobrepelliz, decimos, ha de ser muy blanca ^limpia y bien planchada ; mas no se necesila ^ní conviene sea de tela sobradamente fina,ni almidonada, rizada bordada ó guarnecida con encajes; pues bis clérigos masque ningun otro han de hnir de todo lo quequeda fomentar la vanidad y la molicie,-y asi en sutrar

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