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ejemplo de vuestros dichos y hechos el templo invisible del señor que son los corazones de los fieles, para que la divina palabra que oyeren la retengan en el corazon y la cumplan con las obras, lo que lleve á cabo en vosotros el señorpor su misericordia."

Dejan sus velas á un lado; y acercándose de dos en dos, ó mas á un tiempo al señor obispo, toma éste y entrega sucesivamente á todos las llaves de la iglesia que cada uno nuevamente arrodillado va tocando con la mano derecha di— ciéndole el prelado:

Sic agite, quasi reddituri Deo ralienem pro its rebus yuiz his clavibus recluduntur.

Portaos como que habeis de dar cuenta £ Dios de las cosas que se encierran bajo de estas Ha ves.

En esto el arcediano 6 quien haga sus veces, los lleva á la puerta de la iglesia , y los hace cerrar y abrir con la llave : les entrega asimismo las cuerdas de las campanas ó una campanilla de mano haciéndoles que las toquen ó hagan sonar: luego los vuelve á la presencia del señor obispo, el cual teniéndolos arrodillados ante sí y él en pie con mitra vuelto ácia los mismos ordenados dice: Deum Patrem omnipotentem &c.

"Supliquemos humildemente, hermanos cari* simos, á Dios padre todopoderoso que se digne bendecir SB á estos sus siervos qtie tuvo á bien elegir para el o&cio de ostiarios; para que sea el mas fiel y escrupuloso su cuidado »n la casa de Dios de día y de noche , distinguiendo las horas señaladas para invocar el nombre del señor y contar sus alabamos con la ayuda de nuestro señor Jesucristo que con él vive y reina en unidad del Espiritu santo Dios por todos los siglos de los siglos, fy. Amen."

Dejada la mitra, puesto en pie vuelto al altar el señor obispo dice: Oremus.—Y los ministros: Flectamus genua: J)[. Levate. Y al punto vuelto á ellos dice: Domine sancte 8cc.

"Señor santo , padre omnipotente, Dios eterBo dígnate bendecir 88 estos tus siervos para el oficio de ostiarios , de manera que entre los porteros de la iglesia se presten .voluntarios á tu obsequio, y entre tus escogidos merezcan tener parte en la recompensa celestial: por Jesucristo tu hijo y señor nuestro que contigo vive y reina en unidad del Espiritu santo Dios por lodos los siglos de los siglos. Amen."

En esto los ordenados á intimacion del arcediano se retiran á su lugar.

§. v.

4

DE LA ORDENACION SE EOS LECTORES.

Ordenados los ostiarios, el señor obispo vuelta á tomar la mitra se vuelve á su trono ó «illa al lado de la epístola. Sentado alli con mitra, mientras el coro canta el primer gradual (ó alleluya si es en la infraoctava de Pentecostes), él los lee con el aparato dicho en la ordenacion de los ostiarios; canta la segunda colecta, y lee la segunda leccion. Lo cual hecho vuelve á la silla puesta delante del medio del altar, donde se sienta con mitra, y el arcediano llama á los ordenandos de lectores de este modo:

Accedant qui ordinandi sunl ad ofjicium lee— torum.'

Acérquense los que se han de ordenar para el oficio de lectores. •

El secretario lee la lista de ellos. Cada uno al ser nombrado responde: Adsum. Puestos todos de rodillas con velas en las manos ante el senor obispo, éste les hace la siguiente amonestacion: Electi filii charissimi &c.

"Escogidos, hijos carísimos, para que seais lectores en la casa de Dios, enteraos bien de vues-. tro oficio y cumplid con él; pues poderoso es Dios para aumentar en vosotros la gracia de la perfeccion eterna. Es de saber que al lector compete leer las cosas que se han de predicar ó explicar por él ú otro: y cantar las lecciones del oficio divino, y bendecir el pan y todos los frutos nuevos (i). Tened pues gran cuidado en pro

(i) Hoy están reservadas á solos los presbíteros estas bendiciones.

nunciar las palabras de Dios 6 las lecciones sagradas con distincion y claridad para inteligencia y edificacion de los fieles sin ninguna mentira ó falsedad precipitacion trastorno ó yerro; no sea que la verdad de las lecciones se corrompa ó desfigure por vuestra negligencia y no sirva para instruccion de los oyentes. Lo que leeis con la boca, creedlo en el corazon y cumplidlo con las obras, de suerte que podais enseñar á los que os oigan ron .vuestro ejemplo no menos que con las palabras. Por lo mismo cuando leeis os poneis de pie en un sitio elevado de la iglesia para ser oidos y vistos de todos, figurando en la postura del cuerpo que vosotros debeis conversar y bailaros en un alto grado de virtudes, y ser á todos los que os oyen y os ven la norma de la vida celestial: lo que plegue á Dios cumpla en vosotros por su gracia."

Luego el señor obispo toma y entrega á todos el libro (de las profecías) por el que han de leer, que arrodillados y de dos en dos van tocando con la mano derecha, diciendoles el prelado:

Accipite, et estáte verbi Dei relatores, hahtturi si fideliter et utiliter impleveritis ofjicium vestrum partem cum iis qui verbum Dei bene administraverunt ab initio.

Tomad y sed (i) referidores de la palabra

(í) En el conc. IV. de Cartago can. 8. se dice: Accipe, et esto lector verbi Dei.

de Dios; como que si cumpliereis fiel y utilmente con vuestro oficio, habreis de tener parte con los que desde el principio administraron bien la divina palabra.

Esto concluido, arrodillados ellos, el señor obispo en pie con mitra vuelto á los mismos les dice: Oremus , fratres charissimi &C.

"Roguemos, hermanos carisimos, á Dios Padre todopoderoso, que derrame su bendicion 89 por un efecto de su clemencia sobre estos sus siervos que se ha dignado escoger para el orden de lectores: á fin de que lean distinta y perceptiblemente lo que se debe leer en la iglesia de Dios y cumplan lo mismo con las obras: por nuestro señor Jesucristo su hijo que con él vive y reina en unidad del Espiritu santo Dios por todos los siglos de los siglos. IV. Amen."

Vuelto el señor obispo sin mitra acia el altar dice: Oremus: y los ministros: Flectamus genua. Jj[, Levate. Luego vuelto á los ordenados que estarán de rodillas, permaneciendo sin la mitra dice: Domine sancte &c.

"Señor santo, padre omnipotente, Dios eterno, dígnate bendecir 88 estos tus siervos para el oficio de lectores, de modo que con la continuacion de las lecciones queden instruidos y arreglados, digan lo que se ha de obrar, y cumplan en las obras lo que dicen, para que en uno y otro sirvan á la santa iglesia con el ejemplo de su santidad : por nuestro señor Jesucristo tu hijo

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