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"THE LIBRARY
THE UNIVERSITY
OF TEXAS

INTRODUCCION

El presente tomo contieno siete producciones inéditas de don Andres Bello, a saber: ^ Del ritmo i el metro de los antiguos;

Del ritmo latino bárbaro; ^ Del ritmo acentual i de las principales. especies de verso en la poesía moderna; La rima;

c Sobre el oríjen de las varias especies de verso en la I poesía moderna;

4 Romances del ciclo carlovinjio; i

?v. Romances derivados de las tradiciones británicas i armoneanas.

£g Todas ellas están sacadas de borradores descompajiu, nados i casi ilejibles.

64 Hago esta prevencion para que los defectos que se ^ noten, se imputen, como es razonable, ya a la mala in

telijencia del copista, ya a la imperfeccion inevitable de

una primera redaccion, que el autor babria correjido o

mejorado oportunamente.

Cualquiera que recorra esas producciones observará

que Bello ba insertado en otros artículos algunos trozos íntegros de los trabajos recien publicados; pero no se ha querido hacer en ellos supresion, ni variacion de ningun jenero.

Por varios motivos fáciles de colejir, se ha considerado preferible que los manuscritos se imprimiesen tales como se hallaban.

Es evidente que la memoria relativa a la rima está incompleja.

Entre los papeles de que se trata, habia dos que merecen tambien el honor de la estampa.

El primero de ellos es el fragmento que sigue: «Descendiendo del Poema del Cid a las otras composiciones asonantadas que en nuestra lengua se usaron, nos hallamos, despues de un largo intervalo, con nuestros romances viejos, cuya versificacion ofrece a primera vista una novedad; i es que solamente las líneas pares asuenan. Pero cualquiera conocerá que esta diferencia no consiste mas que en el modo de escribir Ins versos; porque, divididos cada uno de 16s del Cid en dos, tendremos versos cortos alternadamente asonantes:

Apriesa cantan los gallos
e quieren quebrar albores,
cuando llegó a San Pero
el buen Campeador.
f<]I abad don Sancho,
cristiano del Criador,
rezaba los matines
'a vuelta de los albores.
11i estaba doña Jimena
con cinco dueñas de pro, etc.*

* Conviene tener presente que don Andres Bello sostiene que, isegun la práctica de los poetas en la primera edad de la lengua, no so contaba para la asonancia la e de la última sílaba de las palabras I por el contrario, reuniendo cada dos versos de dichos romances en uno, resultará una serie de versos largos que solo se diferenciarán de los del Cid en la mayor regularidad del ritmo:

No lloredos vos, condesa; de mi partida no hayais pesar. No quedais en tierra ajena, sino en vuestra a vuestro mandar, quo, ántcs que de aqui me parta, todo yo os lo quiero dar. Podeis vender cualquier villa, i empeñar cualquier ciudad; como principal heredera que nada os puedan quitar. Quedareis encomendada a Oliveros i a Roldan, al emperador i a los doce que a una mesa comen pan, etc.

«Nuestros romances viejos pueden repartirse en dos clases: los unos narrativos, como la mayor parte de los que comprende el Cancionero de Ambéros de 1555; i los oíros-líricos, cuales son casi todos los que se hallan en el Cancionero Jeneral. Acerca de los segundos, solo observaré que solían escribirse en consonantes, i que eran de ordinario composiciones cortas, en que se guardaba una sola rima desde el primer verso hasta el último. Pero los otros deben mirarse como fragmentos de composiciones largas, do jestas o poemas históricos i caballerescos, cuya mayor parte ha perecido en la jeneral ruina i dilapidacion de nuestras antiguas riquezas poéticas. Efectivamente, aunque presentados como obras inconexas en los romanceros, se buscan i llaman evidentemente unos a otros, desenvolviendo un mismo hilo de historia, de manera que sucede muchas veces acabar un romance anunciando que alguno de los personajes va a decir algo, i empezar el siguiente, sin mas introduccion, con las palabras mismas que el tal personaje

graves, sin duda porque so proferia de un modo algo débil i sordo, semejanza, de la e muda francesa'.»

se supone haber proferido. Estos, pues, que ahora se llaman romances distintos, eran estancias de un solo romance o jesta; i de aquí tomaron el nombre. Por eso, cuanto mas antiguos son (juzgando de la edad en que se compusieron por el lenguaje), tanto mas se asemeja su versificacion a la del Cid, ya en lo irregular del ritmo, ya en las leyes de la asonancia.»

Don Andres Bello proyectó escribir una obra sobre el ritmo antiguo i el ritmo moderno; pero la imposibilidad de encontrar un editor que la imprimiese, fué causa do que no llevara a completo término ese propósito.

Cinco de los artículos inéditos insertos en este tomo, i otros publicados en el VII, son sin duda capítulos de ese libro.

Con ol objeto de que se vean las dificultades que los españoles-americanos tenian para encontrar un editor, copiamos el párrafo siguiente de una carta dirijida a Bello desde Bruselas con fecha 20 de abril de 18 26 por un señor Cortes.

«A fuerza de dilijencia he conseguido, en fin, componerme con un librero para que emprenda la edicion de las Cartas do Carli, traducidas por nuestro amigo Loinaz. Todo lo que yo he podido obtener, es que se me den cien ejemplares en papel que yo haré cartonar para enviarlos a Loiiiaz. Tambien he estipulado que el librero no podrá enviar ningun ejemplar de esta obra a la Guaira, para que de este modo pueda nuestro amigo vender los suyos mas fácilmente.»

Es claro entonces que don Andres Bello no habría descubierto jamas un editor que hubiese consentido en imprimir una obra que solo habría interesado a los literatos i a los eruditos.

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