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El segando de los papeles a que he aludido es el siguiente:

«La palabra hada es la latina fata, plural de fatum.

«Aunque esta etimolojía no es nuestra, como algunos han dudado de ella, la comprobaremos con algunas observaciones:

1. Fata es el nombre italiano de hada.

2. Fafa se convirtió en hada por una conmutacion de letras familiarísima al castellano.

3. Faía se convirtió en fée, que es el nombre francos de hada, por el mismo proceder que nata en née, amata en aimés, probata en prouvéo, i así otro número infinito de voces.

4. Los plurales neutros latinos pasaron muchas veces a singulares femeninos en las lenguas romances, por la semejanza de terminacion i de artículo. Hé aquí algunas ejemplos:

Plural nc.itro latino. Singular fom. castellano. Italiano. Frances.

Animalia. Animalia, alimaña

Castella Castiella, Castilla

Cornua Cuerna Come.

Folia Hoja Feuillc.

Gesta Jesta '. . Geste.

Grana Grana Graino.

Insignia Insignia Insegna. . . Enseigne.

Labia Labia

Ligna Leña

Luminaria Luminaria, lumbrera. . Lamiera.. Lumiere.

Mirabilia Marabilla Maraviglia. Merveillo.

Nomina Nómina Nómina.. .

Ova Hueva

Pira Pera Pera

Poma Poma -. Pomine.

Seminalia Semcillc.

Signa Seña

Tempora (tiempos). Tempora

Tempora (sienes) Tempia. . . Tempe.

Valla Valla

Vela Vela. . . .: Vela Voile.

Volatilia .' Volaille.

5. Las liadas son los hados mismos representados en el lenguaje poético como unos entes misteriosos que gobernaban el universo i señalaban a cada cual su destino futuro. En el lenguaje popular, se verificaba otro tanto; i a esto me parece aludir Ciceron cuando dice (Do divinationa 11.19): Añile sane et plonum superstilionis fati nomen ipsuin. Sabido es que las expresiones metafóricas de ideas filosóficas han dado oríjen a una gran parte de la milulojía de lodos los pueblos.

6. Finalmente, judas en el castellano antiguo significaba unas veces los lindos, i otras las hadas:

Asaz quesiera Dúrio en el campo fincar, mas non ge lo quisieron Ius judas otorgar.

[Alejandro, 1260.)
Señora doña Rama, yo por mi mal vos vi,
, (jue Lis mis jadas negras non so parten de mi.

[Arcipreste de Hila, 798.)
Fecieron la camUa duas /'arfas en la mar.

(Alejandro, 89.)
O vienno ennas nubes, o lo adujo el viento,
o lo adujo la fada por su encantamiento.

[Alejandro, 136.)»

En este tomo, se publica tambien por primera vez el discurso que el rector de la universidad debió leer ante esta corporacion el año de 1^50; pero que el mal estado de su salud le impidió presentar.

lla costado mucha fatiga descifrarlo.

II

Don Andres Bello procuró el fomento de la instruccion pública en Chile con sus textos, con sus escritos, con su enseñanza oral.

Animado do un celo ardiente por la difusion de las luces, promovió la accion del gobierno i de la sociedad para el logro de tan santa empresa.

Apenas llegó a Chile, sostuvo de palabra i por la prensa la necesidad de estudiar las ciencias naturales, i la ventaja de ensanchar o reformar las demas asignaturas, especialmente la de la gramática, que se hallaba en un atraso deplorable.

A su juicio, la enseñanza científica debia marchar conjuntamente con la enseñanza literaria, si se deseaban un progreso sólido i una gloria cierta.

Una buena parte de este volumen es un testimonio irrecusable de los asertos anteriores.

El ilustre sabio comenzó su propaganda en favor de las ciencias naturales, indicando en el número 3 de El Araucano, correspondiente al 2 de octubre de 1830, las inmensas ventajas que su conocimiento podía proporcionar al país.

«Chile, dotado de los mas proficuos dones de la naturaleza, colocado en la extremidad austral del mundo de Colon, a las puertas del grande océano, i habitado por una poblacion deseosa de mejoras i exenta de añejas preocupaciones, solo necesita que una mano hábil i laboriosa descorra el velo que encubre tantos veneros de riqueza. La espedicion científica contratada con el profesor Gay, realizará, tan importante objeto: ella hará que la agricultura i mineralojía sacudan el yugo rutinero que las agobia desde los tiempos de la conquista, que se apoderen de los descubrimientos modernos; que, conocida la jeolojía del país, se proporcione a la naturaleza de los terrenos la cultura de las plantas, i se aclimaten otras extrañas, pues casi todas prosperan en un suelo privilejiado, que bajo la zona templada participa de varios temperamentos para dar vida al chirimoyo i al naranjo al lado del manzano i del cáñamo, i alimenta los ganados encima de los mas preciosos metales.

«Los trabajos que se emprendan sobre la botánica i química enriquecerán a la medicina i a las artes, descubriendo nuevas sustancias, o dando a conocer las ya descubiertas en otras partes, i criando tal vez pingües artículos de cambio. Las producciones químicas en un país que abunda de todos los metales, que posee vastas minas de alumbre, de sulfatos, de hierro i cobre, de cristales de roca, de plantas marinas i de bosques inmensos para la extraccion de álcalis fijos, proveerán fácilmente al comercio de nuevos artículos en el gran mercado americano, en que ninguna otra nacion podrá sostener la concurrencia.

«Mucho mas fecundos i prodijiosos deben ser los resultados que se obtengan de la jcografía i estadística; ellos manifestarán a nuestros antiguos opresores el país que perdieron, i la absoluta imposibilidad de recuperarlo: mostrarán a nuestros lejisladores la inmensidad do recursos que poseemos para ser una nacion rica e inexpugnable.

«Si la zoolojía i la ornitolojía no presentan en Chile los variados primores de las rejiones equinocciales, al menos se verá que tiene todos aquellos animales que acompañan al hombre en sus trabajos, que lo alimentan i visten, i que sus razas, lejos de dejenerar, se mejoran.

«Esta capital se adornará con un gabinete de historia natural a cuya vista nacerá en nuestros jóvenes la aficion a una ciencia que recrea con utilidad del jenero humano i que produce ideas sublimes. Los extranjeros que lo visiten tendrán que admirar, los sabios que aprender, i los manufactureros en donde encontrar muestras de las materias de sus establecimientos, clasilicadas i expresadas con la nomenclatura técnica i su correspondencia vulgar.

«Sería en extremo sensible que la expedicion no llenase todas las esperanzas que prometen el celo i talentos del digno profesor que la dirije, por la pequenez de los recursos que se le franquean, i por la excesiva delicadeza del gobierno; pero es de esperarse que las autoridades provinciales i los ciudadanos todos cooperen activamente i segunden las benéficas intenciones do Su Excelencia para que no se malogre esta ocasion de corroborar el crédito que disfruta el país en otras partes del mundo, de atraer la industria extranjera i reanimar la nuestra.»

Cuando don Andres Bello vino a Chile, solo habia tres carreras en auje: la de abogado, la de agrimensor i la de eclesiástico.

El resultado de tal situacion era que solo se estudiaban con detenimiento la jurisprudencia, la matematica i la teolojía.

La medicina no tenia cátedras, ni adeptos.

Don Andres Bello levantó su prestijiosa voz para estimular a la juventud a que abandonara ese retraimiento injustificable que provenia de rancias ideas aristocráticas.

Decia a este respecto en el número 124 de El Araucano, fecha 25 de enero de 1833:

«¿Por qué, siendo tan excesivo el número de los jóvenes que se dedican a las profesiones legales, se ve casi enteramente abandonada una carrera que en el estado actual del país conduciria con mucha mas facilidad

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